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El nuevo Reglamento europeo de vehículos lleva la circularidad al diseño, los materiales y la trazabilidad

El nuevo Reglamento europeo sobre vehículos al final de su vida útil ya está en vigor y comenzará a aplicarse de forma general en septiembre de 2028. Fabricantes y empresas de la cadena de suministro disponen de un periodo para revisar materiales, proveedores, diseño, trazabilidad y sistemas de información.

El Reglamento (UE) 2026/1738, relativo a los requisitos de circularidad aplicables al diseño de vehículos y a la gestión de los vehículos al final de su vida útil, entró en vigor el 13 de agosto de 2026. Su aplicación general comienza el 1 de septiembre de 2028, mientras que determinadas obligaciones seguirán calendarios posteriores.

Para fabricantes de vehículos, proveedores de componentes, recicladores y otros operadores de la cadena de suministro, este periodo permite revisar con tiempo qué datos serán necesarios, cómo se acreditará el contenido reciclado y qué cambios pueden afectar al diseño y a la gestión de materiales.

En este tipo de procesos es habitual encontrar información repartida entre ingeniería, compras, calidad, producción y sostenibilidad. La aplicación del Reglamento requerirá conectar parte de esos datos y mantener evidencias suficientes sobre materiales, componentes y proveedores.

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La circularidad empieza en el diseño del vehículo

El nuevo marco europeo regula conjuntamente diseño, fabricación y gestión al final de la vida útil.

La Comisión Europea señala que la regulación busca facilitar el desmontaje, la reparación, la reutilización y el reciclaje de componentes, además de mejorar la recuperación de materiales valiosos. Esto puede afectar a decisiones tomadas mucho antes de que un vehículo llegue al final de su vida útil.

Por tanto, fabricantes e ingenierías tendrán que considerar aspectos como:

  • facilidad de retirada de piezas;
  • separación de materiales;
  • posibilidad de reutilización;
  • disponibilidad de información sobre componentes;
  • recuperación de materias primas;
  • composición de determinadas piezas.

La documentación asociada al diseño adquiere así una función importante dentro del cumplimiento.

Nuevos objetivos de plástico reciclado

Uno de los requisitos con mayor impacto sobre compras y proveedores será el contenido mínimo de plástico reciclado.

Los nuevos vehículos deberán incorporar:

  • 15 % de plástico reciclado a partir de septiembre de 2032;
  • 25 % a partir de septiembre de 2036.

La Comisión indica además que una parte de ese material deberá proceder de vehículos al final de su vida útil, reforzando la creación de circuitos cerrados dentro del propio sector de automoción. También está previsto el desarrollo de requisitos específicos para acero y aluminio, con aplicación esperada a partir de 2033. Para una empresa, estos porcentajes implican trabajo previo sobre trazabilidad.

Será necesario conocer:

  • composición del material;
  • porcentaje reciclado;
  • procedencia;
  • proveedor;
  • documentación acreditativa;
  • lote o referencia vinculada;
  • criterios utilizados para validar la información.

Cuando estos datos dependen de varios proveedores, la calidad de la información puede convertirse en una dificultad operativa relevante.

Los proveedores tendrán que aportar información más estructurada

El cumplimiento dependerá en buena medida de la información disponible en la cadena de suministro. Compras, calidad y sostenibilidad pueden empezar a revisar desde ahora qué información reciben actualmente de fabricantes de polímeros, piezas metálicas, componentes electrónicos y otros suministradores.

También conviene analizar si los contratos y procesos de homologación permiten obtener datos suficientes sobre:

  • composición de materiales;
  • contenido reciclado;
  • origen de materias secundarias;
  • sustancias presentes;
  • trazabilidad documental;
  • cambios en procesos o materiales.

Una situación habitual en cadenas complejas consiste en disponer de fichas técnicas suficientes para fabricación y calidad, pero con información ambiental limitada o difícil de verificar.

El periodo previo a 2028 ofrece margen para identificar estas carencias y acordar nuevos requisitos con los proveedores.

Responsabilidad ampliada del productor

El Reglamento refuerza también la Responsabilidad Ampliada del Productor.

A partir de septiembre de 2029 comenzarán a aplicarse nuevas obligaciones relacionadas con la recogida y tratamiento de los vehículos al final de su vida útil.

Esto puede tener impacto sobre:

  • contratos con gestores;
  • sistemas de recogida;
  • financiación del tratamiento;
  • seguimiento de vehículos;
  • recuperación de componentes;
  • costes asociados al final de vida.

Los fabricantes e importadores deberían revisar con antelación cómo gestionan actualmente estas responsabilidades y qué ajustes serán necesarios cuando empiece a aplicarse el nuevo régimen.

Más trazabilidad para los vehículos al final de su vida útil

La regulación refuerza también los criterios para diferenciar vehículos usados y vehículos que han alcanzado su final de vida.

A partir de septiembre de 2031 comenzarán a aplicarse las nuevas exigencias vinculadas a la exportación de vehículos usados y a la comprobación de su aptitud para circular. Esta medida pretende reducir la salida de vehículos al final de su vida útil bajo la consideración de vehículos de segunda mano y mejorar la recuperación de materiales dentro de la Unión Europea.

Para las organizaciones implicadas en compraventa, gestión de flotas, exportación o tratamiento, la documentación sobre estado, titularidad y destino del vehículo adquirirá mayor relevancia.

El pasaporte digital de circularidad del vehículo

El Reglamento incorpora además un Pasaporte Digital de Circularidad del Vehículo, previsto para septiembre de 2032.

Este sistema reunirá información relacionada con la composición y circularidad del vehículo y deberá interoperar con otros instrumentos digitales europeos relacionados con productos y baterías. Para las empresas, el trabajo más importante comenzará antes de que llegue esa fecha. Será necesario, por ende, identificar dónde se encuentra actualmente la información que alimentará el pasaporte y quién será responsable de mantenerla.

En organizaciones complejas, esos datos pueden encontrarse repartidos entre:

  • ingeniería;
  • compras;
  • producción;
  • calidad;
  • sostenibilidad;
  • posventa;
  • sistemas informáticos.

La preparación debería centrarse en crear una estructura de información trazable y coherente entre estos departamentos.

IMPORTANTE: ¿Qué deberían preparar las empresas durante 2026 y 2027?

1. Revisar materiales y componentes

En primer lugar, conviene identificar qué plásticos, metales y materiales principales utiliza cada familia de productos y qué proveedores intervienen.

2. Evaluar la información disponible

La empresa debería comprobar qué datos puede acreditar actualmente sobre contenido reciclado, composición y origen. Estos vacíos detectados permiten priorizar proveedores y referencias.

3. Revisar contratos y homologación de proveedores

Los acuerdos pueden incorporar requisitos específicos sobre información ambiental, actualización de datos y conservación de evidencias.

4. Analizar el diseño para desmontaje y recuperación

Ingeniería puede revisar componentes cuya retirada, separación o tratamiento resulte especialmente compleja y valorar alternativas dentro de futuros desarrollos.

5. Preparar la trazabilidad digital

Conviene identificar qué sistemas contienen actualmente la información de materiales y cómo podrían conectarse con los futuros requisitos de pasaporte digital.

6. Evaluar el impacto económico

Contenido reciclado, nuevos procesos de gestión, cambios de materiales, tratamiento al final de vida y sistemas de información pueden generar costes adicionales. Incorporar estos datos a la planificación permite comparar escenarios antes de que las obligaciones sean aplicables.

Del residuo a la gestión de materiales

El Reglamento refuerza una tendencia que ya aparece en otras normas europeas: la información ambiental del producto empieza a formar parte de las decisiones de diseño, compras y suministro.

Para el sector de automoción, esta evolución puede modificar la relación entre fabricantes, proveedores y gestores. Disponer de información fiable sobre materiales permitirá preparar el cumplimiento y evaluar con mayor precisión aspectos como disponibilidad de materias secundarias, dependencia de proveedores y recuperación de recursos.

Herramientas como el Análisis de Ciclo de Vida pueden ayudar a comparar alternativas de materiales y procesos. En Geoinnova hemos abordado anteriormente la aplicación del Análisis de Ciclo de Vida y la huella de carbono a productos y procesos

Fuentes oficiales

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